María Antonia Díaz

Alimentación. Toñi atiende la Carnicería Antonio en Avilés, la tienda que fundaron sus padres hace más de medio siglo


Texto: CRISTINA DEL RÍO
Fotos: DANIEL MORA


Mientras las colas del supermercado daban la vuelta a la manzana, la del pequeño negocio de María Antonia Díez García ‘Toñi’ se desvanecía. Su clientela es gente mayor que se atrincheró en el domicilio a la espera de tiempos mejores. La compra y la conversación con su carnicera de confianza fue sustituida por unos pedidos telefónicos que si bien tranquilizan a Toñi porque son garantía de que su clientela está bien, ofrecen un aspecto inusual de este pequeño negocio ubicado en una esquina de la Plaza Hermanos Orbón. La Carnicería Antonio ha quedado arrinconado entre las terrazas de bares y cafeterías, pero resiste con el orgullo de ser el germen de una saga familiar especializada en la carne y la charcutería con más de cincuenta años de historia. Toñi lleva «toda la vida» dedicada a ello, desde que a los trece años tuvo que dejar los estudios tras el fallecimiento de su padre. Su madre, viuda y con siete hijos, requirió de los cuatro mayores para atender un negocio en el que hoy todos se han hecho nombre y hueco. Toñi es quien está al frente de aquel primer puesto de unos padres de los que se siente orgullosa cuando alza la vista hacia las fotografías que en las paredes rememoran viejos tiempos. Ay, ahora se añoran porque lo vivido estos dos meses y medio nunca se hubiera imaginado en la vorágine del día a día.





«La primera semana pensé que tenía que cerrar. Parecía que la gente había desaparecido. Cuando venía a trabajar a las ocho de la mañana parecía un domingo: no había gente, estaba todo cerrado, en la plaza no había un alma y solo se veía a policía y ejército. Impactaba mucho», describe ahora que poco a poco se va recuperando el pulso.

«Parecía que la gente había desaparecido»

En esa esquina en la que también vende conservas, legumbres y algo de fruta, se pasó sola jornadas enteras. Preparando los pedidos telefónicos que luego llevaba a domicilio, bien ella o bien sus compañeros de la pescadería La Perla o la frutería Frucas. «La verdad es que Luis, José y yo nos hemos apoyado mucho porque esto nos ha tocado a todos», analiza una carnicera que, además de conocimiento, pone «el corazón» en su negocio. Afable y cariñosa, es la tendera con quien mejor se entienden esas personas de avanzada edad, mujeres principalmente, que necesitan confiar en su carnicera.





Perfil

María Antonia Díaz, Toñi, trabaja en una carnicería en el centro de Avilés


En su mente guarda la imagen de José Ramón Ovies, un anciano de 104 años que recibió en su domicilio la felicitación en persona del Poli Marchoso. «No olvidaré su cara de felicidad». Tampoco el «subidón» que se llevó un pequeño de 5 años, cuando este Policía Local picó a su domicilio. «Llevaba muchas semanas en casa, un piso que da a un patio interior, sin ver la calle. Su familia contactó conmigo y allí fui a felicitarle el cumpleaños. Fue un rayo de luz para el chaval, que ahora no presume ni nada de ello», cuenta José Vázquez, con una sonrisa de oreja a oreja.

«La primera semana del estado de alarma pensé que tenía que cerrar»

Aparte de la carne, valoran la limpieza del establecimiento, de hecho a Toñi casi le sorprenden algunas exigencias del Ministerio de Sanidad. «Para mí no es nuevo. Siempre he manipulado la carne con guantes y siempre me los he quitado para cobrar, después me lavaba las manos y me volvía a poner los guantes», detalla tras un mostrador impoluto y unos baldas relucientes aparte de ordenadas..

No sabe si esta nueva forma de comprar a través del teléfono ha llegado para quedarse, de lo que sí está segura es de que ella estará ahí para dar lo mejor de sí misma porque además de flexible, es «súper positiva» y contar con dos referentes como sus padres es el impulso que necesita para seguir hacia delante.

Anhela la normalidad, la antigua, la conocida y no esta nueva de la que se habla, pero es consciente de que «hay que ser realista porque ni ellos mismos saben qué es este tipo de virus».




ES PARA VOSOTROS

EL COMERCIO homenajea a la sociedad asturiana que ha demostrado su capacidad de sacrificio para luchar contra la pandemia y superar un duro confinamiento