Carla Amado Sánchez

"Después de muchas discusiones, cuando vino el primer bofetón, no me atrevía a contarlo"


Texto: INÉS DOGGIO GARCÍA
Fotos: CAROLINA SANTOS


Carla es una chica con carácter firme. Se nota que sabe lo que quiere y que está dispuesta a conseguirlo. Es espontánea, divertida y directa. Nació en Oviedo, pero vive en Gijón. Le gusta muchísimo más que la capital del Principado. Trabaja en la correduría de seguros de su familia, aunque en realidad, comenta con ironía, a ella le gustaría “ser futbolista”. Lo dice, obviamente, por sus privilegios. Lo que más ama es disfrutar de su tiempo libre y sabe cómo hacerlo. Si no tiene un plan, se lo inventa. Sus amigas dicen que es una gran relaciones públicas, capaz de hablar durante horas con cualquier persona desconocida. Según su propia definición, es una adicta a las cosas bonitas de la vida. Solo piensa en viajar y por eso lleva tatuada la silueta del mundo en su antebrazo.







Tiene 25 años y recuerda su infancia como muy feliz. Su adolescencia, fue un poco más alocada. “Chicos y fiesta”. Se ríe. Pero solo tenía 22 años cuando tuvo una relación con un hombre que la maltrató. “Al principio, parecía todo normal, pero poco a poco te iba anulando como persona”. A pesar de su sonrisa casi perenne, y a que luego tuvo una nueva relación con otro chico con el que fue feliz, le cambia la cara cuando habla de aquella primera experiencia. Su gesto refleja tristeza y, a pesar del tiempo transcurrido, miedo. “Te decía que no servías para nada, que no podías salir con tus amigas, que no te pusieras una ropa... mandaba él en todo. Durante las discusiones todo eran insultos y después de muchas vino el primer bofetón. No me atrevía a contarlo". No oculta que tuvo miedo a ser juzgada. Después de mucho aguantar, el apoyo de su familia y sus amigas la llevó a intentar acabar con aquel calvario. Sentía que aquella relación la convertía en todo lo contrario de lo que ella era. Se decidió a contar su situación. “Pero entonces continuaron las amenazas. A mí, a mi hermana pequeña, a mi madre y a toda mi familia”. Presa del temor, presentó una denuncia que más adelante retiró porque "seguía sintiendo su presión, me decía que todo era culpa mía. Y yo creía que era así, que si él me estaba amenazando era porque yo tenía la culpa, que todo eso ocurría por algo que yo había hecho".





Perfil

Carla Amado Sánchez
25 años
Trabaja en la correduría de seguros de su familia
Reside en Gijón, aunque nació en Oviedo
Vive feliz con su padre aunque viaja mucho a Málaga para reunirse con su madre y hermana pequeña


Pero finalmente, el sentimiento de culpabilidad que la paralizaba se convirtió en valentía. “Volví a denunciar y hubo un juicio. Como no tenía moratones, ni un brazo roto, quedó todo archivado”. Aún le cuesta hablar del tema y cuenta lo ocurrido a pinceladas, como si no quisiera recordar más de lo que puede soportar. A pesar de ello, se siente orgullosa de que al menos ahora puede expresar en palabras lo que vivió y lo que opina de ello.

Asegura, con una evidente pesadumbre en su voz, que "el maltrato tiene que llegar muy lejos para que te crean o para que la sociedad lo tenga en cuenta. Es muy triste".

“Te decía que no servías para nada, que no podías salir con tus amigas, que no te pusieras esa ropa...”

Ella es consciente de que ha conseguido salir y volver a recuperar su característica felicidad, pero ahora sufre por cada mujer silenciada, anulada y presa de esta violencia. Sabe que son muchas.

Desde que logró escapar de aquella situación, dedica muchas horas al deporte. Lo que más le gusta es jugar al pádel. Habla de lo importante que es para su cuerpo y su mente. Y ha retomado todas las relaciones que le habían sido prohibidas.

Y a pesar de todo lo que ha tenido que vivir, es optimista y está dispuesta a hablar lo que le ocurrió porque sabe la importancia de visibilizar este problema. "Poco a poco se está avanzando. Hay muchas mujeres hoy en día que hablan de este problema. Antes era: 'lo que pasa en casa, se queda en casa', pero ahora se está empezando a hacer visible lo que han sufrido y sufren millones de mujeres".

“El maltrato tiene que llegar muy lejos para que te crean o para que se tenga en cuenta”

Carla tiene las ideas muy claras sobre la sociedad en la que vive. Es firme cuando asegura que "la sociedad es machista porque se centra en los hombres. Muchos creen que pueden mandar sobre las mujeres". Remacha sus palabras con una sonrisa, que reivindica que eso ya no será posible con ella.

Como la gran mayoría de mujeres, Carla también ha sufrido acoso callejero. Con la resignación de quien habla de algo habitual. "Lo típico, te dicen cosas por la calle. Muchas veces tengo miedo de ir sola por la noche y muchas veces me he cambiado de acera". Aún así, no se considera el sexo débil, ni mucho menos. "Esa definición de la RAE estará escrita por cuatro hombres mayores y machistas".

Reconoce que a lo largo de su vida siempre vio como normales cosas que ahora no se lo parecen. Cuando se dio cuenta de que no lo eran, al principio se enfadaba mucho. Ahora, simplemente, se dedica a analizar las situaciones y sobrellevarlas lo mejor que puede con la esperanza de que algún día cambien. Se refiere a detalles como que no tengan en cuenta su opinión y solo se dirijan al hombre que la acompaña, sea quien sea. A que solo le lancen “piropos” -pone cara de asco al pronunciar la palabra- cuando va sola. A que las mujeres no aparezcan en los libros de texto.

“La sociedad es machista, muchos todavía creen que pueden mandar sobre las mujeres”

Carla reconoce que muchas veces la han cuestionado y etiquetado por decidir con libertad sobre sus relaciones sexuales. “Las mujeres somos unas guarras, pero ellos todo lo contrario”. Y vuelve a reírse. Ahora, Carla está decidida a vivir su vida como le da la gana sin importar lo que otras personas piensen de ella. Le gusta mucho el mundo de la moda, no se le escapa el ‘outfit’ de ninguna bloggera. Pero puntualiza, que aunque a ella le encanta arreglarse, conoce a muchas mujeres a las que no les gusta tanto y para las que supone un sufrimiento la presión social que existe sobre ellas.

A pesar de todo lo vivido, esta joven ha recuperado su vida e intenta afrontar las desventajas que se encuentra por ser mujer. Todo lo que ha avanzado la sociedad la hace sentirse muy satisfecha y tiene la ilusión de que, aunque a paso lento, se acabe el machismo y se alcance la igualdad. En cuanto a sus futuras relaciones lo tiene claro: “Mi marido hará en casa lo mismo que yo”.




MUJERES REALES

¿Qué opinan las mujeres de su situación? ¿Se sienten víctimas del machismo? ¿Qué cambiarían de la sociedad en la que viven? Diez asturianas relatan su vida desde una perspectiva femenina y dan su opinión. Esta es la realidad como ellas la viven y la sienten